martes, 8 de diciembre de 2015

Ultima oferta

Eh aquí, mi primer historia publicada en esté blog. La primera del blog, pero no la primera escrita, esa es otra.
Disfrútenla…

Última oferta
Una de las fantasías de todo joven estudiante es poseer uno de los celulares más recientes, y  Kevin no era la acepción. Había ahorrado por todo un mes, incluyendo los trabajos que hiso los fines de semana, restringiendo su diversión. Finalmente, luego de tanto esfuerzo lo pudo comprar. Descargó todas las aplicaciones en cinco días. Ya estaba nuevamente conectado.
Un lunes, mientras revisaba su perfil de Facebook, su teléfono le alertó de una nueva aplicación, llamada Todos Juntos. Él pensó que no era ningún hacker, porque pertenecía a Anmroid, así que la descargó e instaló. El menú parecía llamativo, y describía para que se podía utilizar: era un sistema que conectaba a mensajería privada a solo teléfonos Anmroids, compartir cosas, etc.
Como ninguno de sus amigos tenía esa aplicación, conversaba con otras personas que, quién sepa Dios quienes eran. La aplicación parecía un nuevo juguete para Kevin, hasta, pasados los días se aburrió de ella, y dejo de usarla. Pero…
Un día, un usuario desconocido, le envió un mensaje, con lo siguiente: “¿Por qué ya no te has conectado, Kevin? Vamos conéctate y chateemos”. Kevin contestó: “No. Ni sé quién eres”
Al siguiente día, en el autobús, Kevin recibió otro mensaje del mismo usuario, diciendo: “Así que no quieres chatear, ¿qué pasaría si te convenzo, eh?”
“¿Y cómo?” ___Kevin.
“¿Ves al hombre del auto que va al lado tuyo?, fuera de la ventana, are que se estrelle, si no quieres chatear conmigo” ___Desconocido.
“A ver” ___Kevin.
De improviso, el hombre pareció sufrir un paro cardiaco, y dirigió el auto fuera del camino para estrellarse contra un poste. Kevin creyó que el usuario desconocido estaba cerca de él, y que adivino lo sucedido, por eso vio a todas partes, pero muchas personas utilizaban el celular, chateando; podría ser cualquiera. En clases,  no recibió otro mensaje hasta el almuerzo:
“Con lo de esta mañana, ¿ya me crees, o no?” ___Desconocido.
“No. Pudo ser simple coincidencia” ___Kevin.
“Todavía no me crees. ¿Qué tal si se lo hago a uno de tus compañeros? Ese seria a Jorge, uno de tus mejores amigo y que  te debe cinco dólares” ___Desconocido.
Kevin se asustó, por qué, cómo ese tipo podía saber esa información. Entonces recordó, una aplicación que parecía un diario, para anotar ciertas cosas íntimas. Ahí supó que era un hacker, pero, ¿por qué a él? Intentó apagar el teléfono, pero no pudo.
“No, Kevin, no. No intentes rechazarme, o si no mira lo que le podría pasar a tu amigo. Mira esos cables eléctricos cerca de él, podría hacerlos colapsar, y luego, ellos, por el sobrecargo de energía, se desprenderían, friéndolo” ___Desconocido.
“Eh… Y ¿de qué quieres hablar?” ___Kevin.
“De nada, solo te quiero tener así, hasta que se ya no tengas fuerzas “ ___Desconocido.
Kevin empezaba a angustiarse.
“Dime, ¿qué profesor te cae mal? Solo dime” ___Desconocido.
“El de Ciencias Naturales… ¿Por qué?” ___Kevin.
“Él tiene un marcapasos, observa” ___Desconocido.
El anciano, caminando con su cara serió y de poco amigos, cayó en medio del tumulto de alumnos, derramando un té que llevaba en la mano. Todos empezaron a rodearlo, asustados. Kevin, desesperado, escribió, mirando la escena:
“¡¿Por qué lo hiciste?! ___Kevin.
“Solo quería mostrarte lo que puedo. Solo eso” ___Desconocido.
Kevin miró a un profesor, pero el aparato vibró otra vez.
“Ni pienses en decirle a alguien, o tus condescendientes sufrirán cosas peores que tu profesor” ___Desconocido.
“Ni me conoces”___ escribió Kevin queriendo parecer valiente.
“Ah no. Sé cómo se llama tu hermana: Valerie, y sé que estudia quinto grado, en un instituto privado, porque se concentraron más en ella que en ti, y por eso te cae mal la mayor parte del tiempo. Sé que tu padre: Gallegos,  es un oficinista de largo plazo, y por eso apenas lo miran. Sé, que tu mamá: Rosee, tiene un muy mal habito con el cigarro, y eso te preocupa” ___Desconocido.
¿Cómo podía saber eso, si eran cosas totalmente privadas? Kevin se asustó más, por eso fue al primer profesor que vio, pero en ese instante, el profesor contestó una llamada, y colgó con cara afligida.  Y él recibió otro mensaje:
“Te dije qué no  digieras nada. Ahora mismo ese maestro va a ver a su esposa, que está en el hospital porque su cerebro está teniendo un derrame” ___Desconocido.
“¡¡¡TE DIJE QUE ME DEJES!!!” ___Kevin.
“¡NO! Esto me gusta, y seguiré atormentándote” ___Desconocido.
Como tocaron a clases, Kevin pudo respirar tranquilo; eso pensó. Tendría pocas clases ese día por el suceso del profesor. Pero, en medio de la clase de Estudios Sociales, el Desconocido le envió otro mensaje:
“¿Qué tal, Kevin? Aburrida la clase, ¿verdad? ___Desconocido.
Kevin no contestó, pero “él”, seguía insistiendo, así que finalmente respondió, esperando que su maestro confiscara su celular y poder liberarse.
“¿Qué quieres? Estoy en clases ___Kevin.
“Eso ya lo sé. Y ni intentes responderme lo menos disimuladamente posible, para que te confisquen el celular, y poder liberarte de mí” ___Desconocido.
¿Cómo se entero de eso? ¿Acaso lee mi mente?, pensó Kevin, empezando a sudar frio. O si, eso, era solo una suposición ya que sabía que estaba en hora de clase, por eso, decidió a que le quitaran el celular.
“¿Y cómo sabes todo lo que pasa?” ___Kevin.
“Por qué estoy en todos lados, en cualquier lugar; donde menos lo esperas” ___Desconocido.
“Entonces eres omnisciente. ¿Ere Dios? ___preguntó Kevin, haber que contestaba.
“No. No soy Dios, pero tampoco soy omnisciente. Soy algo un poco inferior, aunque puedo tomar varias formas. Soy algo menos que Dios, y por tratar de ser igual a Él, me expulsaron a los abismos” ___Desconocido.
Kevin sintió como el corazón se le paró por unos breves segundos, y se congelo sin nada más que hacer. Esa respuesta solo podría significar una cosa, pero sería imposible, lo más probable era un engaño, una mentira, así afirmaba él.
“¿Estás  ahí? No intentes ignorarme” ___Desconocido.
“Sí lo estoy” ___Kevin.
EL profesor habló, exigiendo que Kevin dejara de chatear.
“¡Qué no te quite el celular, o tu profesor no saldrá de aquí con vida!” ___Desconocido.
“¡No puedo! Se acerca. Se lo daré a mi compañera de a lado” ___Kevin.
“¿Rosemery, la chica que te gusta, y que sueñas con ellas algunas que otras noches? Y no me refiero a estar juntos, me refiero a que la utilizas en tus fantasías sexuales. Si lo haces, ella también tendrá la suerte del profesor” ___Desconocido.
El profesor llegó frente a Kevin y le quito el celular. Cuando llego al frente para seguir con la clase, una lámpara gigante, que colgaba para dar luz para los del turno nocturno, le cayó encima, aplastándolo y electrocutándolo. Todos gritaron del espanto, menos Kevin, porque en parte sabía que fue su culpa, y en otra, cómo “él”, tenía ese tipo de habilidades.
 Sucesos así siguieron ocurriendo durante varios días más, y Kevin al no soportarlo, se suicido, en primavera, yendo al lugar del Desconocido



Steven Mires.





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