jueves, 30 de agosto de 2018

Cosas que decir

Acabo de recordar este lugar, tan inhóspito como solitario. Varias veces recordaba que lo tenía, y por cuestiones varias, lo dejaba pasar de largo. Sin embargo tenía esa espinita que en algún momento, tendría que regresar a echarle un vistazo, sin importar que le escribiera a alguien que no está ahí.
Y tenía mis razones.

Empecé este blog como un medio para difundir mi trabajo, que los demás lo conocieran y recibir tanto elogios como críticas (buenas, malas, lo que caiga). Pero algo, tan presente, y que a la vez ignoraba, estaba ahí. Mis escritos no son los mejores, y a pesar que el nuevo que escribía sentía que era el mejor por el momento, tenía conciencia de que era/es así. Aun hoy mis trabajos puede que  no sean tan buenos. Y esa presente, su conciencia, era por mi poca experiencia tanto lectora como de escritura. Y ahora, un jueves treinta de agosto, he decidido retomar este pequeño proyecto abandonado, pero desde una  perspectiva distinta.

He leído, he visto, he escuchado. En este sentido, lo que se vendrá ya no será un lugar donde alguien publica sus malos cuentos. Será como una suerte de miscelánea. Un día verán una crítica hacia algo, otro una rreflexión sin sentido, como porque Barnie es morado y no rosa, un comentario. Lo que sea. De igual manera, será un lugar de maduración. Y aquí entra de nuevo el presente, que sabe que dentro de unos años, veré esto, y diré que no es lo mejor que llegué a hacer.

Hay muchas cosas por contar. Mucho que opinar.